| Carles Gel (Grifone Test) nos explica sus actividades realizadas durante el pasado 2008 |
|
Sueños, montañas, niebla y vacío
El 2008 empieza con una expedición al ártico ruso con la intención de realizar la primera travesía mundial del lago Ladoga con esquís y trineo. Con mi habitual compañero, Pako Sánchez, viajamos a San Petersburgo un frío día de febrero. Esta vez el riesgo y el compromiso están entrelazados. Tenemos la intención de cruzar el gigante lago (casi el cuarenta por ciento de la superficie total de Cataluña) de sur a norte, por el medio, creando una línea imaginaria mágica e incierta. Pero la primera sorpresa fue cuando llegamos a Rusia y nos encontramos con unas temperaturas extraordinariamente altas. La segunda llega al cabo de unas horas, pues nos encontramos el lago completamente deshelado. ¡Increíble pero cierto! Volvemos a casa decepcionados con la moral por los suelos, pero el golpe más fuerte nos llega a principios de marzo, cuando Iñaki Cabo nos deja en un desgraciado accidente, en el sitio que él más quería. Intentamos recuperarnos de este golpe tan fuerte y Pako y yo volvemos a realizar planes. A finales de mayo marchamos para Asia, a
El 30 de mayo subimos casi media montaña para poder dormir en el refugio situado a 4210m de altura. Nos encontramos perfectamente y a la mañana siguiente subimos unos 400m de arista, con la intención de aclimatarnos y poder atacar la cima al día siguiente.
El tiempo es excelente y la temperatura no es demasiado baja. A la mañana siguiente y después de casi cinco horas llegamos a la cima del Damavand por la arista sur, un ataque rápido y sin problemas. Con dos horas más nos plantamos en el refugio y al día siguiente el resto de montaña, un estilo rápido y sin ningún contratiempo. Con la llegada del verano ponemos la vista en África, más concretamente en las montañas del Atlas, que conozco bien en invierno pero no en verano. Realizo cuatro viajes seguidos, un par con clientes, entre finales de junio y finales de octubre. Una vez realizadas la ascensiones más clásicas al macizo del Toubkal, intentamos cosas nuevas, por ejemplo la travesía del Toupkal y alguna cima escalada muy pocas veces, por ejemplo el Imouzer, el Bou d’Ouzal y algún otro. Durante la última visita intento escalar algún itinerario nuevo sobre roca, también intento subir corriendo al Toubkal desde el pueblo, pero las prematuras nevadas lo hacen imposible. No obstante volvemos a casa contentos, pues en esta temporada he logrado escalar casi treinta cimas de tres y cuatro mil metros y he podido conocer un poco más estas montañas, cosa que me ha llenado mucho. El año acaba con una impresionante nevada en los Pirineos, pudiendo realizar algunas invernales en el Pirineo francés, un final de año impresionante y en el horizonte un largo invierno inolvidable.
|

.jpg)

















