Un material cortaviento, cálido y transpirable
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El control de la temperatura corporal es la razón por la cual llevamos ropa. En efecto, la manera de funcionar de cualquier prenda se basa en crear y mantener un microclima personal: una fina capa de aire a temperatura y humedad constante entre la piel y la ropa. Sólo en este caso nos sentimos bien: cómodos y secos, sin frío ni calor. La temperatura óptima ronda los 32º-35º C con una humedad relativa del 40-60%. Pero el equilibrio de esta capa de aire es muy frágil o, dicho de otra manera, tenemos una tolerancia muy reducida a sus fluctuaciones. Entonces, pequeños cambios ya se hacen notar y percibimos una sensación de frío o empezamos a sudar. Hay muchos agentes exteriores que afectan de un modo u otro nuestro microclima: la actividad física, que genera calor; la temperatura del ambiente, obviamente; la humedad del aire y el viento. La funcionalidad de las prendas reside en su capacidad de hacer frente a las agresiones externas (y a la producción de calor interna) para mantener intacto el equilibrio del microclima. El viento afecta especialmente la percepción del nivel de confort y comodidad. Si penetra la barrera de la ropa, destruye rápidamente el equilibrio de la capa de aire interior y provoca un improviso enfriamiento del cuerpo. Por eso tiene lugar aquel fenómeno por el cual en presencia de viento la percepción de la temperatura es más baja de muchos grados respecto a la real. El windstopper® de Gore es una excelente herramienta para mantener el control del microclima interno cuando este es amenazado por el viento y otros factores. Se trata de una membrana muy ligera compuesta de ePTFE (politetrafluoretileno expandido). Su estructura microporosa se encarga de bloquear el viento frío y, a la vez, de evacuar la humedad (sudor) generada por la actividad física. Por esto permite practicar todo tipo de actividad deportiva al aire libre en total comodidad mientras se dispone de una eficaz protección contra los agentes atmosféricos. El efecto enfriador del viento queda contrarrestado por el windstopper®, con un efecto térmico hasta 2.5 veces superior a materiales similares que carecen de esta membrana. A la vez, gracias a sus millones de microporos, es capaz de drenar hacia el exterior el vapor de agua generado por la sudoración, controlando el exceso de calor y evitando el enfriamiento de la piel por evaporación. La membrana microporosa de windstopper® se lamina con diferentes materiales textiles a 2 o 3 capas para modular sus prestaciones, confeccionar una amplia gama de prendas y transferir a estas sus propiedades. WINDSTOPPER® Soft Shell Se trata de una especial aplicación de la membrana windstopper®, que a las típicas prestaciones de protección contra el viento y transpirabilidad añade una mayor resistencia a la fricción y al desgarro, mayor deperlancia superficial al agua y a la nieve, más ligereza y elasticidad para aumentar el confort y la libertad de movimientos. Estas características hacen que muchas veces el windstopper® Soft Shell pueda asumir las funciones protectivas clásicas de una tercera capa. De este modo disminuye la cantidad de prendas necesarias para mantenernos cómodos, secos, calientes y preparados para practicar nuestras actividades al aire libre en plena libertad. WINDSTOPPER® N2S™ (Next to skin) Esta aplicación está especialmente diseñada para ser usada sobre la piel. Gracias a su construcción a 3 capas, permite absorber la humedad de la piel y transferirla rápidamente al exterior. De este modo la piel siempre está en contacto con un tejido seco: más control térmico y mayor comodidad. Permite prescindir de la capa interior gracias a su capacidad de drenar el sudor y es especialmente indicada para actividades dinámicas. |