La vestimenta no es la garantía para el éxito de una actividad, pero sí una condición indispensable
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A menudo tenemos grandes problemas para algo tan cotidiano y sencillo como el hecho de vestirnos todos los días. Miramos el tiempo que hace, qué cosas hemos de hacer, qué nos pusimos ayer, cuando volveremos a casa, etc. Si esto nos resulta difícil en muchas ocasiones, imaginaros el dilema que tenemos a la hora de elegir la vestimenta para una actividad de montaña. La elección de la indumentaria ha de responder a una serie de preguntas básicas, esto no quiere decir que para ir al monte debamos rellenar un cuestionario, pero sí debemos repasar en nuestra cabeza de forma automática una serie de cuestiones fundamentales. ¿Qué vamos a hacer? Primero de todo ¿qué actividad vamos a realizar y en qué medio?, no es lo mismo un placentero paseo por el monte que una alta ruta de esquí de montaña. Después, en qué época del año estamos o cual es la previsión meteorológica. También hemos de pensar cuanto tiempo va a durar nuestra salida y en qué condiciones, a qué ritmo vamos a realizarla. Tenemos que tener en cuenta asimismo que el fondo de armario de todos los montañeros no es el mismo y que en muchas ocasiones trataremos de dar utilidad a aquellas prendas de las que disponemos. Y por último y quizás más importante, no debemos olvidar que vamos al monte y allí las condiciones cambian a menudo muy rápidamente, por lo que siempre hemos de contar con alguna prenda de repuesto o para imprevistos. Vamos a tratar de hacer un repaso con ejemplos concretos en diferentes actividades y situaciones para que algo que parece sencillo no se convierta en un problema. En cuanto a las actividades en montaña casi en su totalidad, si exceptuamos la escalada de competición que puede considerarse una actividad anaeróbica, son aeróbicas. Pero lo que más nos importa es que pueden ser consideradas “intensas” o “extensas”. Actividades intensas/extensas Intensas serían aquellas que por su exigencia física van a generar el calentamiento de nuestro cuerpo y más sudoración, dentro de ellas estarían el esquí de montaña y de fondo, las carreras de montaña y orientación, la bicicleta de montaña, etc. Hemos de tener en cuenta como hemos dicho antes que también hay que considerar la intensidad con la que se realicen. Extensas serían las que se realizan a un ritmo más pausado más o menos largo en cuanto a tiempo, o que por sí mismas tienen un grado de exigencia física o muscular menos intenso. Aquí podríamos citar el senderismo, el alpinismo, la escalada clásica o no deportiva, etc. Ambos tipos de actividades no son cerrados, se entrecruzan en ocasiones, el esquí de montaña realizado como una marcha puede ser una actividad extensa y el alpinismo puede ser también una actividad intensa. Por lo que se refiere a la vestimenta, en principio las actividades intensas precisarían de la llamada Active Wear. Prendas ligeras, elásticas, con una protección térmica media pero altamente transpirables para evitar el enfriamiento por la sudoración, con sistemas antiviento para esta última cuestión. Todas estas prendas siempre han de adecuarse al medio y el clima en que se realizan; unas mallas para correr por el monte en primavera han de ser elásticas y transpirar correctamente, como unas para hacer esquí de montaña en esta misma época del año pero, el medio es diferente y estas últimas deberán ser más cálidas. Además el factor viento y el de humedad en una travesía de esquí de montaña será mucho más determinante que en una carrera de montaña. Las actividades extensas por su propia dinámica precisarán de prendas menos ligeras (aun cuando el peso es importante pues siempre hay que llevarlo a cuestas), con quizás un poco más protección si se trata de actividades invernales, pero siempre con capacidad transpirante e invulnerables contra la intemperie en la mayor medida que sea posible, esto es cálidas, antiviento, impermeables y con un secado rápido para el caso en que se mojen. Prendas especializadas No hace falta decir que existen en el mercado prendas específicamente diseñadas para actividades muy concretas y dentro de ellas para diferentes situaciones climatológicas pero ahora hablamos de pautas generales. En cuanto a la duración de la actividad, convendréis conmigo que elegir ropa para una excursión dominical o para escalar una vía de IV sup y cinco largos, no es lo mismo que plantearse la elección de vestimenta para subir al Almanzor y después atravesar Gredos en Enero. Esto no sólo por la época del año en la que lo hagamos sino por el tiempo que emplearemos y por tanto la elevada posibilidad de que la climatología cambie y seamos más vulnerables a las condiciones ambientales. En este último ejemplo podemos entrever también la importancia de la impedimenta y el material de reserva y protección, que podría limitarse a una chaqueta de Gore tex o unos calcetines de repuesto en los primeros casos; o a una lista interminable con polainas, pantalón y chaqueta de Gore-tex, chaqueta de polar o Windstopper, guantes, gorro, buenos calcetines y “de repuesto”, ropa interior térmica, pantalón elástico cortaviento, un buen calzado fiable, etc... y por supuesto una adecuada mochila para acarrearlo todo y además, necesitaremos comer algo ¿no?... En esta misma línea tenemos que comentar que, como ya hemos dicho en artículos anteriores, las prestaciones de las prendas de verano o invierno aún cuando pueden coincidir, no son necesariamente las mismas. No obstante las características funcionales son siempre iguales, mantenerte seco alejando la sudoración del contacto con la piel, ligereza, compresibilidad para un volumen mínimo, comodidad y máxima libertad de movimientos, más o menos protección térmica y, sobre todo fiabilidad. El fondo del armario Antes hemos pasado de refilón por el tema cuando hablábamos de las prendas “especialmente diseñadas”, el fondo de armario de cada uno es fundamental y en la medida en la que disfrutemos de la montaña deberemos darle mayor importancia. Lógicamente no todos tenemos una “Visa Oro” para hacer grandes desembolsos en prendas perfectas para todo, pero tampoco debemos escatimar en la adquisición de aquellos materiales que necesitamos, máxime cuando vamos a usarlos en aquello que nos gusta y nos llena. Es fundamental que nosotros que estamos implicados en el diseño y fabricación de vestimenta técnica de montaña digamos que la vestimenta no es la garantía para el éxito de una actividad, pero sí una condición indispensable. Sobre todo si nuestros recursos son limitados debemos obsesionarnos para proveernos de un material bueno, esto es, versátil, seguro y fiable para que no cometamos el error de tener que comprar dos veces por haber escatimado o de pasarlas “canutas” por no haber acertado en la elección. Sin embargo, como hace poco decía un acreditado alpinista, “el mejor material no hace experto a un montañero”. Consejos Para actividades intensas y muy dinámicas se precisan prendas ligeras, elásticas, con una protección térmica media pero altamente transpirables para evitar el enfriamiento por la sudoración, con sistemas antiviento, como la Snake Shirt, la Viper Shirt o las mallas Skyrun. Para una travesía invernal es aconsejable llevar una chaqueta de Gore-tex como la Latok Jkt XCR, muy técnica, ligera y absolutamente fiable. Unos pantalones con las mismas característica pueden ser los Teka Pant XCR, mientras la Activist Jkt aporta su elasticidad, resistencia y transpiración. |