| Un rincón en los Urrieles |
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Hace millones de años, los Picos de Europa formaban parte de un mar donde se iban depositando sedimentos en capas de centenares de metros de espesor
Clicar imagen para ampliar La roca caliza así formada fue levantada durante el plegamiento alpino y plegada varias veces sobre sí misma. De esta manera se formaron las imponentes montañas que conocemos ahora. Valentí Zapater aprovecha este entorno para explicarnos rutas y ascensiones sin oblidar como podemos plasmar estos paisajes en fotografías. El gran desnivel es el hecho más destacable del paisaje, desde los 2.648 m de Torre Cerredo, el punto más alto, hasta los 200 m de las profundidades de las gargantas. Centenares de miles de turistas visitan al año estas montañas. Muchos de ellos recorren la famosa garganta del Cares y se acercan hasta Bulnes, ya sea en funicular o a pie por la empinada senda de la riega del Teju. Solo unos pocos, sin embargo, se aventuran hasta el refugio de montaña más aislado de toda España, el refugio José Ramón Lueje, en el Jou de los Cabrones. Es un lugar privilegiado para disfrutar de la fotografía y de la montaña. Se pueden realizar todo tipo de rutas, desde las más sencillas con poco desnivel y asequibles en una mañana, hasta las más complejas de más de un día con ascensiones para todos los gustos. El terreno es también adecuado para la práctica de muchas otras actividades, como la escalada, la espeleología o la observación de la fauna. PARQUE NACIONAL El Parque Nacional de los Picos de Europa es el más antiguo de los existentes en España. Fue creado en 1918 como Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en el macizo occidental y, gracias a las ampliaciones, incluye también los macizos oriental (Andara) y central (Urrieles), este último donde se encuentra la poco frecuentada zona de Cabrones. Aquí es fácil observar los rebecos pastando si se madruga un poco o bien al atardecer. Es habitual verlos, entre otros lugares, en las cercanías del refugio de Cabrones. Si nos acercamos lentamente y con el viento de cara no nos será difícil fotografiarlos con un teleobjetivo medio de unos 200 mm. El Parque Nacional tiene una extensión de 64.660 ha y abarca las comunidades de Asturias, Cantabria y Castilla-León. En el centro de interpretación, situado en Cangas de Onís, nos podremos informar sobre las diferentes posibilidades de visita del parque. Además, toda una serie de exposiciones, audiovisuales y maquetas explican como es la naturaleza en el parque y la relación con el hombre. En el jardín podremos observar las diferentes especies de plantas que habitan en los ecosistemas del parque. BULNES Junto con Cabrales es uno de los nombres que más suenan de la zona. Será por el Picu Urriellu, también llamado Naranjo de Bulnes, que con 2.519 m y sus impresionantes paredes ha sido y es escenario de grandes escaladas. El Picu, sin embargo, no es visible desde el pueblo. Para observarlo es necesario acercarse hasta la majada de Amandes, camino del collado de Pandébano. Bulnes es también conocido por la polémica social y medioambiental de su acceso en funicular a través de un largo túnel. Algo más allá de la estación inferior del funicular, en Poncebos, parte también la senda que permite acceder a Bulnes a pie. Primero se atraviesa el puente de la Jaya y se sigue el sendero que sube la riega del Texu, río que forma el desfiladero de Las Salidas. Son entre algo más de una hora y tres, en función del ritmo, para llegar hasta Bulnes de Abajo o la Villa. Habrá que invertir unos minutos más para acceder al barrio de Castillo o Bulnes de Arriba, lugar más tranquilo que el frecuentado barrio de abajo. A medida que vamos subiendo las posibilidades fotográficas aumentan. Del sombrío desfiladero pasamos al pueblo: los prados, las gentes, las callejuelas empedradas y las casas son algunos de los motivos. Para obtener una buena fotografía se necesita algo de imaginación y paciencia. Ante un paisaje rural nos podemos encontrar que nos parezca soso porque falta gente. Sólo es cuestión de imaginar lo que queremos y esperar con la cámara a punto. Cuando menos nos lo esperamos puede aparecer una persona en el lugar adecuado para acabar de completar el cuadro. SUBIR HASTA EL REFUGIO J.R. LUEJE Como se ha dicho antes, es el refugio más aislado de toda España. No en vano le separan del coche más de 1.800 m de desnivel, desde Poncebos. En total son entre 4 y 9 horas de ascenso, dependiendo del paso y sin contar las paradas. En este caso podemos subir directamente a Bulnes de Arriba (712 m) sin pasar por la Villa. Antes de llegar a ésta, a la altura de un llano herboso, hay que cruzar el río por el puente Colines y seguir la empinada senda que sube al barrio del Castillo. Casi sin entrar en el pueblo, el sendero sigue arriba entre prados, para llegar a la fuente del Torno. Desde aquí hay que salir cargado de agua, pues es posible que ya no se encuentre más en todo el camino. Ahora hay que enfrentarse a una de las partes más duras, la canal de Amuesa. Es una empinada y constante pendiente de 500 m de desnivel. Espanta ver desde lejos el camino trazado por el canchal, y que nos hace pensar en la posibilidad de subir un metro y bajar dos a cada paso. Pero el cómodo camino de subida es evidente a la izquierda del canchal, y transcurre por una zona herbosa mucho más estable. Antes de llegar a la majada de Amuesa, hay una fuente donde cae el agua gota a gota. Es la única que tienen los pastores, y recogen el agua durante todo el día en grandes bidones. Los pastores utilizan la majada para llevar las vacas a los pastos de alta montaña, haciendo turnos de una o dos semanas en verano. La majada nos indica que ya hemos superado la mitad del recorrido. Después de Amuesa, la senda, bien marcada, gira a la izquierda (sur) para ascender por unos prados (cuesta del Trave). Si existe alguna duda, se puede preguntar a los pastores. Siguiendo el camino, tenemos a la derecha toda la extensión de la cuesta del Trave y a la izquierda, por debajo, el “jou” Luengu. Los “jous” (hoyos) son enormes depresiones del terreno fruto de la naturaleza cárstica de la montaña. La senda asciende poco a poco por la cuesta y se va ganando perspectiva sobre la majada de Amuesa. Con los primeros rayos del sol el paisaje aparece espléndido, la luz rasante acentúa el relieve y crea sombras largas para cada una de las cabañas. Es el momento de sacar la cámara y recordar que, para conservar el color tan especial de la luz a estas horas, es necesario colocar el balance de blancos en posición “luz día” o “sol” (siempre y cuando trabajemos con archivos JPGE o TIFF). También es posible, como sucede habitualmente aquí, que la niebla lo invada todo. Entonces es cuestión de paciencia, de seguir subiendo la cuesta y estar preparados para el momento en que empiece a aparecer el sol y la niebla se desgarre en jirones. Es uno de los momentos más espectaculares para fotografiar pero también de los más difíciles. Como regla general se puede medir la luz en un tono medio, en la hierba, por ejemplo. La mejor opción es trabajar en manual (M), ajustando velocidad y diafragma a nuestra conveniencia hasta que la cámara nos indique que la exposición es correcta sobre la hierba. Luego enfocaremos donde nos interese, reencuadraremos y dispararemos. Si la cámara no dispone de opción manual lo más normal es que tengamos que buscar una zona con hierba que nos sirva también para enfocar. Apretaremos el botón hasta la mitad y, manteniendo el botón así, reencuadraremos a nuestro antojo y dispararemos. Sobre este punto de partida podemos sacar luego otras fotos más oscuras o más claras para conseguir el resultado deseado. Es importante recordar la situación y lo que se desvía la medición que consideramos correcta de la inicial para actuar más rápido en otras situaciones similares. La senda sigue la cuesta herbosa hasta casi llegar a las rocas, donde un “jitu” (hito) nos indica que debemos girar a la izquierda, bajando ligeramente. Aquí se acaba el buen camino, aunque está bien marcado con los jitus. Es imprescindible seguirlos para no perderse en estos laberintos de rocas del Trave. Estamos ante una enorme extensión de roca calcárea completamente desnuda (lapiaz), agrietada, corroída, llena de simas. A veces la niebla llega hasta aquí arriba, y el camino y los jitus son la única salida posible. Otras veces el mar de nubes queda a nuestros pies, ofreciéndonos innumerables opciones fotográficas. El camino es accidentado pero sin dificultad. Las cuerdas dispuestas en los tramos más empinados son de gran ayuda para caminar con tranquilidad. Colgado en las rocas de la derecha llama la atención el Cuevón, cavidad sin importancia pese a las dimensiones de su boca. En cambio, situada entre la senda y el Cuevón, está la Torca del Cerro. Un pozo discreto y estrecho, escondido entre bloques, abre paso a la sima más profunda de España. Son 1.589 m de profundidad, casi el desnivel que llevamos en nuestras piernas pero bajo tierra. Otra visión que nos sorprenderá es la de los picos de los Cabrones (2.553 m) y sus espectaculares agujas (2.474 m). Nos indican que ya no queda mucho para el refugio de Cabrones (2.040 m), que se nos aparecerá de repente ante nuestros ojos poco antes de llegar a él. El refugio dispone de literas y comida, pero hay que hacer las reservas con antelación. ASCENSIONES Desde este refugio poco conocido se puede ascender al punto culminante de los Picos de Europa, Torre Cerredo (2.648 m). Pero otra cumbre menos frecuentada y también bella es el Pico del Albo (2.442 m). Para llegar al Albo desde Cabrones hay que subir al collado que queda al este del refugio, camino de Urriello, para bordear luego el profundo Jou del Agua. Hay que seguir bordeando el jou, dejando a la derecha el camino de Urriellu, para ganar un pequeño collado entre las agujas Teresita y Mª Rosario. Este collado da acceso a la canal NO del Albo, que es la vía normal viniendo desde Cabrones. La canal es estrecha, empinada y sostenida, pero se trepa con facilidad, sin más. Finaliza en un collado bajo el Cueto Albo (2.414 m, izquierda) y el Pico del Albo (2.442 m, derecha), a los que se puede trepar también sin dificultad. Algo más difícil es el Neverón del Albo (2.445 m), situado al sureste del Pico del Albo. En cualquier caso la vista desde estas cimas es impresionante y permite hacerse una idea de la inmensidad y belleza de este rincón de los Picos de Europa. Valentí Zapater Fotógrafo de naturaleza y aventura, su especialidad se centra en la montaña. Los estudios de biología y la práctica de la espeleología, el descenso de barrancos y otras actividades le han aportado los conocimientos necesarios para fotografiar y escribir sobre los lugares más espectaculares. |
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