| Los glaciares: Testigos del cambio climático |
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El sistema climático no es invariable. A lo largo de la historia del Planeta, desde la formación del sistema atmósfera – océano, las características del clima han variado sin cesar
Clicar imagen para ampliar No sólo por la variación en la composición química de la atmósfera, sino también por otros factores geofísicos como la variación en los movimientos de rotación y precesión o la variación del ángulo de inclinación del Globo. Sin ir más lejos, Europa experimentó una pequeña ‘Edad del Hielo’ hace menos de cuatrocientos años, en la que pudieron observarse témpanos de hielo flotando frente a las costas de Vizcaya y ríos del sur de la Península completamente helados, amén de grandes nevadas y otras catástrofes. El clima, por definición, es un sistema variable. Pero es, además, un sistema muy sensible. Pequeñas variaciones pueden provocar grandes cambios. Desde mediados del siglo XIX la actividad industrial no ha dejado de provocar variaciones fundamentalmente asociadas a la quema de combustibles fósiles. La proporción natural de gases de alto poder calorífico como puedan ser el dióxido de carbono o el metano se ha visto sustancialmente variada al alza como consecuencia de las actividades industriales o la deforestación. Y eso ha acelerado los cambios en el sistema climático del planeta. Esa es la clave de la cuestión: la velocidad del cambio, que es la más alta en la historia climática del Planeta, según los científicos. Si una de las consecuencias de esa desenfrenada velocidad de cambio del clima en el Mundo es un ascenso imparable de las temperaturas medias, lo lógico es pensar que los ecosistemas situados en zonas climáticas frías serán los más afectados. Se ha demostrado que la superficie helada del Océano Glacial Ártico desciende sin parar año tras año, que los hielos de Groenlandia pierden terreno. Pero mucho más cerca, en los sistemas climáticos fríos de la Península tenemos un testigo inequívoco de que la velocidad de cambio es demasiado alta: los glaciares en España desaparecerán en pocas décadas. El retroceso de las superficies de los glaciares en el Pirineo, la única zona que presenta actividad en la Península, ha sido constante durante el siglo XX, pero se ha producido un espectacular descenso durante las décadas de los ’80 los ’90 y lo que llevamos de siglo XXI. Las últimas estimaciones científicas afirman que en los últimos 100 años, los glaciares del Pirineo han perdido un 85% de su extensión. En 1980 en los Pirineos existían 27 aparatos glaciares. En 2000, tan sólo 10, que antes de 2050 habrán desaparecido. Uno de los más importantes es el de Monte Perdido. Los naturalistas de finales del XIX estimaron que la superficie del glaciar era de 388 ha. En la actualidad su extensión es de tan sólo 47, 5 ha Según las estimaciones de los científicos, es muy probable que antes de 2020 los glaciares pirienaicos de la vertiente sur hayan desaparecido. Los del norte – nordeste no alcanzarán a ver la década de 2030. FLORENCI REY Geógrafo. Actualmente dirige ‘Borrasca S.L.’, empresa dedicada a la producción de información meteorológica para medios de comunicación y empresas. Es el hombre del tiempo de la Cadena SER y de Cuatro. |
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