| Invierno sin riesgos |
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Consejos del Dr. Kepa Lizarraga para disfrutar seguros en la nieve
Clicar imagen para ampliar Cuando el descenso de temperatura da lugar a esa apasionante mutación por la que el agua se transforma en nieve, la montaña muda sus cálidos colores otoñales por el deslumbrante blanco: es la hora de los deportes de invierno y sus incondicionales, conocedores de que esa belleza va ineludiblemente unida a cierto riesgo, saben bien qué hacer para disfrutar con seguridad. Veamos algunos ejemplos. La dureza de algunos deportes está sobradamente demostrada: esquí de fondo, carreras de esquí de montaña, travesías y ascensiones invernales, por citar sólo algunas actividades, añaden a sus exigencias físicas y sicológicas la presión de un entorno ambiental agresivo y cambiante, por lo que el primer consejo es el de seguir un buen programa de preparación integral antes de “echarnos al monte”. Equipamiento Con malos juncos no se puede hacer un buen cesto. Por ello, la compra o, si ya lo tenemos, la revisión y puesta a punto del material técnico y del vestuario debe ser concienzuda a comienzo de la temporada. De lo contrario el hielo, el viento, la humedad y otros elementos del invierno erizarán nuestro vello, pero desgraciadamente no será por la emoción. El tiempo ¡Y qué peor y más frustrante forma de perder nuestro escaso tiempo que dirigirnos a un objetivo del cual, de antemano y con poco esfuerzo, hubiéramos podido saber que en ese momento era inalcanzable! La consulta de las previsiones meteorológicas, del estado de las vías de comunicación y de la magnitud y estabilidad del manto nivoso en las zonas montañosas es cada día más sencilla y sus datos cada vez más fiables. Por ello, su consulta es inexcusable si queremos aprovechar con seguridad las escapadas. Calentamiento En muchos casos, llegar a ese añorado lugar exige largos desplazamientos durante los cuales la musculatura se queda agarrotada y fría por la falta de actividad. Por eso, para ponerla a punto y lograr de ella el mejor rendimiento y alejar el riesgo de lesiones, deberemos frenar la imperiosa tentación de lanzarnos de inmediato a practicar nuestro deporte y dedicar unos minutos a calentar y estirar metódicamente. Ya en acción, estaremos atentos a lograr el equilibrio entre las condiciones ambientales, el ejercicio que hacemos y las prendas que utilizamos. Tan inconveniente será un exceso de aislamiento, que nos hará sudar y pondrá a prueba las cualidades de los tejidos que llevamos, como una falta del mismo, que dará lugar a la ingrata sensación de frío y al riesgo de perder la salud. Alimentación Teniendo claro que movernos exige un gasto de energía, se hace imprescindible pensar en reponer la que vamos gastando al desplazarnos. Contar con alimentos energéticos y de sencilla asimilación, para no alterar el rendimiento físico será algo a tener en cuenta cuando preparemos la excursión, y consumirlos de forma regular, la mejor manera de alejar el riesgo de que aparezca la temida “pájara”. Pero si importantes son los alimentos sólidos, mucho más lo es la reposición de líquidos. El sudor, la producción de orina y las pérdidas por vías respiratorias nos harán perder agua y sales minerales de forma inexorable. Apenas 1, 5 Kg menos de peso debido a la deshidratación en una persona de 70 Kg darán al traste con una parte apreciable de las cualidades físicas que tantos meses de preparación cuestan. Saber cuando parar Y cuando el cansancio anuncie su llegada, ¡hagámosle caso! Ajustemos el ritmo de esfuerzo y pensemos en finalizar la jornada. De otra forma, las pérdidas de reflejos, de coordinación, de recursos técnicos y físicos nos irán poniendo de una situación de riesgo cuyas consecuencias pueden alejarnos largo tiempo de lo que nos gusta. El último consejo sería el de revisar el estado del material y vestuario pensando en lo que hemos aprendido y puede ayudarnos a mejorarlo, así como en atender con mimo a esa sofisticada maquinaria que es el organismo humano para facilitar su pronta recuperación y seguir disfrutando largo tiempo de ese precioso regalo para los sentidos que es la montaña invernal. |
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